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Que una novia pida a alguien que sea su dama de honor es motivo de alegría, pero, muchas veces, para estas amigas la tarea supone un gran estrés (y poca diversión). Y es que hay novias que piden demasiado…

 

En este caso, nos encontramos ante una novia que ha pedido a sus damas de honor que entre todas paguen su vestido de novia. Hayley, una dama de honor australiana, estaba encantada cuando Caroline le pidió que fuera una parte importante de su boda. Pero esa alegría desapareció totalmente. Tal y como contó en mamamia.com, la novia se obsesionó (hasta el extremo) con cada uno de los aspectos de su gran día.

La primera tarea que Caroline pidió a sus damas de honor fue que hicieran un Excel de pastelerías, con sus precios, contactos, productos y nivel de prestigio, para esa misma tarde. “Hola Hayley, ¿Cómo te va?” Aquí va el primer correo. “Necesito algunas sugerencias de pastelerías para hoy, por favor. Necesito los detalles de contacto, soportes de precios, sabores y el prestigio del vendedor. Lo mejor sería en una tabla de Excel, por favor. ¡Gracias! “

damas de honor

Visto en PInterest

Hayley envió a su amiga los datos que había recopilado a la mañana siguiente, ya que con su trabajo estaba muy ocupada. Aún así, la novia no supo apreciar el esfuerzo realizado por su dama de honor y esta fue la respuesta: “Gracias por esto. Habría sido muy útil tenerlo ayer, cuando se especificó, pero te lo agradezco.”.

Otra de las tareas impuesta por las novias, para sus siete damas de honor, fue la reserva de tres fines de semana consecutivos para encontrar el vestido de novia perfecto y los vestidos de las damas de honor. Seleccionó unos vestidos de unos 500€ para sus damas de honor y se enamoró completamente de un vestido de novia de casi, 14.000€… el doble de su presupuesto.

Sus amigas intentaron hacerla entrar en razón y que entendiese que, “derrochar” un dinero que no tiene en el vestido, supondría que después, tuviese que pedir ayuda para pagar la boda. ¿Qué hizo la novia? Decidió que ese vestido sería un tesoro sentimental y que todas sus damas de honor pagarían para conseguirlo.

damas de honor

Visto en PInterest

“Esa misma noche recibí otro correo de Caroline, en el grupo que había creado para su boda (y que tanto temía). En el asunto ponía: “contribución al vestido”. Se trataba de un correo muy largo en el que especificaba el esfuerzo que ella y su prometido estaban haciendo para hacer realidad su boda y que, estaba totalmente bien si no se puede, pero que, le encantaría que cada una de sus damas de honor ayudasen con 150€ para comprar su vestido de ensueño. Así, ella caminaría por el pasillo sabiendo que usaba algo en lo que todas sus amigas habían participado”.

Hayley contó como tres damas de honor se mostraron felices de poder ayudar a la novia a conseguir su vestido de novia, pero ella no está tan dispuesta a contribuir, ya que no sabe en qué punto queda esa amistad, que parece más una cuenta bancaria.

Y tú, ¿qué opinas?

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