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Al preparar la lista de asistentes a tu boda seguro que no se te ha pasado por la cabeza que puedas llegar a avergonzarte de tus invitados en algún momento. Pues son cosas que pasan, y que ese día te pueden hacer sentir mal. Por eso no está de más que estés preparada y que, si sucede, te lo tomes con humor.

 

Aunque el decoro y la educación sean las máximas exigibles a todos tus invitados el día de tu boda, habrá quienes no sepan estar en algún momento, sobre todo en los regados por alcohol, y te sorprendan con su comportamiento. Desde LucíaSeCasa te contamos cosas que pasan en muchas bodas, para que no te pillen desprevenida y, en lugar de avergonzarte de tus invitados, te lo tomes con humor.

avergonzarte de tus invitados

Avergonzarte de tus invitados el día de tu boda es posible

Aunque pueda parecerte impensable, algunos de tus invitados harán cosas como estas:

No regalar nada

Hay invitados que se toman al pie de la letra el: “lo importante es contar con vuestra presencia”. Que puede ser cierto, desde luego, pero una boda es un evento muy costoso y lo mínimo con lo que se cuenta es con que cada invitado se pague su cubierto. Pues no, no siempre pasa. Y a veces los invitados “caradura” están entre los más allegados, así que prepárate para que suceda. Afortunadamente, suele haber invitados generosos que compensan estos inconvenientes, aunque su objetivo fuera en realidad ayudaros a sufragar vuestra luna de miel o vuestra nueva vida en común juntos.

Molestar sin parar

Hay invitados que no caen en la cuenta de lo ocupados que están los novios con los preparativos los días previos a la boda, o incluso ese mismo día, y no paran de incordiar con aspectos fáciles de solucionar simplemente consultando la información que se les proporciona o acudiendo a google. Por ejemplo, algunos de ellos os preguntarán la dirección de la ceremonia y del restaurante el día de antes, o la dirección y los horarios del servicio de transporte. Incluso habrá quienes pretendan utilizarlo avisándote el día antes de la boda, en lugar de haberlo confirmado a tiempo. Armaos de paciencia y, si es posible, delegad la atención en alguien si no queréis ver vuestros nervios incrementados.

Ruidos inoportunos

Que suene un móvil al pie del altar justo cuando los novios estéis pronunciando vuestros votos es algo que pasa. Y a veces la Macarena es el tono elegido. A nadie se le ocurriría advertir de la necesidad de silenciar los teléfonos durante la ceremonia, porque es algo de sentido común, pero si conocéis a algún invitado susceptible de ocasionar este bochornoso contratiempo, hacedlo, por favor.

Indiscreciones preboda

Hay que ser muy cuidadosos con la información que se transmite a los invitados antes de la boda. También hay que elegir bien a las personas que se eligen para acompañarnos, por ejemplo, a las pruebas del traje de novia. Hay invitados que han transmitido información confidencial e incluso sensible antes de la boda a través de sus redes sociales. Incluso nos han hablado de invitadas que han desvelado mediante fotos elementos clave del vestido de la novia sin su consentimiento… y sin que el novio conociese el diseño, estropeando la sorpresa principal de la boda.

Vestirse de blanco

¿Quién no sabe que la única que debe ir vestida de blanco el día de la boda es la novia? Pues, aunque te parezca impensable, seguro que aparece alguna invitada con un vestido blanco. La típica que pretende lucir morenazo a toda costa, por ejemplo, sin pensar en otras opciones posibles. Respira hondo y no le des mayor importancia. Por bonito que sea el diseño elegido, nunca hará sombra a tu lookazo de novia.

El peligro de la barra libre

A veces los invitados se desmelenan y pierden las formas al llegar a la barra libre. A veces les sucede hasta a los más allegados, a aquellos de los que se esperaba cierta compostura, para que pudiesen echar una manos a los novios hasta el final: la hermana de la novia, el padre del novio… En algunos casos incluso la barra libre ha dado lugar a discusiones fuera de tono. Conviene prestar atención y, si es posible, procurar que haya alguien supervisando para que no tengas que avergonzarte de tus invitados.

La tentación de la comida

Hay invitados que parece que llevan años sin comer cuando llegan al banquete, y repiten y repiten, y repiten… e incluso piden un tupper al camarero para llevarse parte del menú a casa. ¡Como lo lees! Desde LucíaSeCasa cruzamos (mucho) los dedos para que no te pase. Además, los camareros no soportan a este tipo de invitados.

¿Conoces más anécdotas que puedan hacerte avergonzarte de tus invitados? Estaremos encantadas de reírnos de ellas contigo.

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