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A menudo se vuelven virales en redes sociales vídeos capaces de despertar un mar de emociones en quien tiene la ocasión de verlos. Es el caso de esta grabación, en la que un anciano filma accidentalmente su propia reacción ante una pedida de mano. Nos ha enamorado. 

 

John Hart viajaba junto a su nieto Jaime y a un amigo de éste, Jayce, en el popular teleférico de Sandia Peak en Alburquerque, Nuevo México, cuando conoció a una pareja de enamorados californiana con la que entabló conversación.

El teleférico de Alburquerque es el más largo del mundo. Recorre en tan solo 15 minutos más de 4 km desde el extremo noreste de la ciudad hasta los 3.255 metros de altitud de Sandia Crest, el punto más alto de la montaña Sandia Mountains. Las vistas desde allí son espectaculares, y este es el motivo por el que muchas parejas eligen el lugar para comprometerse.

Por eso, cuando el chico le presentó a su novia, John Hart le hizo un comentario inocente: “Esta sería una ocasión perfecta para pedirle a esta chica su mano y ponerle una gran sonrisa en su cara”. Lo que Hart desconocía es que ese era el plan en realidad.

anciano filma accidentalmente

Al llegar a la cima, en plena puesta de sol, su nuevo amigo explicó a Hart que se iba a producir un momento especial, y le cedió su teléfono móvil tras pedirle por favor que lo grabase en vídeo. Hart cogió el teléfono, ni corto ni perezoso, y se puso a grabar sin ni siquiera comprobar lo que aparecía en la pantalla, tan absorto y emocionado como estaba con la romántica escena que estaba (mejor dicho, creía estar) inmortalizando. Ese es el momento en que el anciano filma accidentalmente su propia reacción.

El momento en que el anciano filma accidentalmente su reacción

Mientras el chico sacaba el anillo que llevaba preparado para pedir la mano de su novia, Hart, que no había reparado en que el modo selfie estaba activado, grababa su propia reacción, que se ha hecho viral en redes sociales.

En el vídeo se puede contemplar a un Hart cada vez más emocionado, aplaudiendo la iniciativa del joven, animándole a entregar el anillo y felicitando a la pareja. Al final, su nieto se da cuenta del error y corre a avisar a su abuelo, que se muestra avergonzado por su torpeza.

Lo que el espectador no sabe es que John Hart, este adorable anciano que nos ha emocionado con su reacción, fue, en su día, nada menos que un experimentado fotógrafo de la Armada americana. Y es que estas cosas le pueden pasar a cualquiera. Las emociones lo pueden todo.

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