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Los que conocéis Y LE DIJE SÍ sabéis lo bonito que es que una pareja te regale algo tan íntimo como su preciosa historia y más aún su pedida.  Pero para mí es aún más especial, ya que muchos de vosotros  me acompañáis en esta aventura desde el principio esperando con mucha ilusión vuestro SÍ, y cuando llega, de las primeras cosas que os acordáis es de Y LE DIJE SÍ mandando vuestra gran foto, y eso no lo cambio por nada. ¡Esta es la historia de Soco!

 

Una de esas seguidoras que estaba muy ilusionada con que llegara su momento era Soco. Hace unos meses recibí una foto suya acompañada de un “qué ganas tenía, por fin he dicho sí”. Luego cuando pude leer su historia me emocionó muchísimo. De una simple noche en un pub, a pasar el resto de su vida juntos. Desde luego hay que estar en el lugar adecuado y a la hora adecuada para conocer al amor de tu vida.

Me cautivó el momento pedida, el primer anillo y tan ellos. Como no quiero desvelaros nada, os dejo su historia para que a vosotros también os enamore.

Soco

Y le dije sí

La pedida de mano de Soco

“Al igual que dicen otras historias, Rafa y yo estábamos destinados a conocernos, puede que suene a tópico, pero la realidad es que cuando conoces a esa persona con la que puedes ser tu misma, sin miedo a mostrarte tal cual eres (hasta la primera tontuna que se te ocurra), es precisamente esa la sensación que se siente, el estar predestinados y él es esa persona.

Nos conocimos en febrero justo al día siguiente de mi cumpleaños y puedo asegurar que la vida no me podría haber hecho mejor regalo. Fue en un pub, cruzamos miradas y en seguida empezamos a hablar, como si nos conociéramos de siempre, no puedo decir cuánto tiempo pasó, horas, minutos… nos dio igual, para nosotros en ese momento el local se vació y el tiempo se paró y solo estábamos él y yo hablando de todo y de nada. Pasó una semana hasta que volvimos a hablar, ambos teníamos miedo de que todo hubiera sido un espejismo y no hubiera significado lo mismo para el otro, pero desde el día 24 de febrero de 2016 no hemos vuelto a separarnos y sobre todo, de hablar, es lo que más me gusta de él, podemos pasarnos horas hablando sin llegar a terminar nunca una conversación.

Hace un año nos fuimos a vivir juntos, ya habíamos hablado de boda, pero siempre como algo lejano ya que sabíamos que nos aguardaban momentos difíciles y de incertidumbre, yo estaba acabando la especialidad con un futuro laboral que no sabía muy bien hacía donde iba a ir y él comenzaba estudios nuevos, reconduciendo el suyo… Finalmente, decidimos poner fecha pero con 2 años vista ya que entre medias quedaba mucho trabajo por hacer, así que os podéis imaginar… de pedida nada de nada (y eso que yo insistía medio en broma medio en serio hasta llegar a ser pesada en algunas ocasiones jaja).

Hace unos meses, cuando ya pensaba que lo del anillo no iba a pasar, me dijo de aprovechar un día de fiesta para ir a ver amanecer juntos (siempre lo habíamos querido), esa madrugada me despertó y la casa olía genial a dulces pero no me dijo nada, me llevó a una zona de acantilados donde se ve el mar que  hay no muy lejos de donde vivimos. Yo le notaba algo nervioso, pero como estaba nublado pensé que era porque después del madrugón quizás no conseguíamos ver la salida del sol. Al llegar a la zona, lo veo sacar del coche una cesta de picnic que había preparado (se la prestó su madre) con una manta, cosa que me sorprendió, porque no sé cómo ni cuándo lo había preparado, nos colocamos en un saliente del acantilado, estábamos solos escuchando el mar e intuyendo el sol (efectivamente estaba nublado) y comenzó a decirme que quería pasar todos los amaneceres a mi lado y otras cosas preciosas que a mí ya me saltaron las lágrimas…

De repente, sacó una caja con un croissant (de ahí el olor a dulce que había en casa) y me dijo: “te lo tienes que comer a tú manera”, siempre los repelo, como si le quitara la cascara y siempre dejo la miguita para lo último y a él eso le hace gracia y se mete conmigo. Pues bien comencé a comérmelo así, a mi manera y me encuentro un anillo de juguete verde, mi cara fue de: ¿y esto? ¿¿qué es??, empecé a ponerme nerviosa, el se levantó y me dijo que le perdonara que llevaba tiempo queriendo darme un anillo, pero que con los estudios no había podido ser. Yo le dije que no tenía que darme ningún anillo, que estar juntos era lo importante y además como el de juguete me quedaba bien le dije ¡además este me cabe mira! Y en ese momento que yo había dejado de mirar me lo encuentro de rodillas diciéndome: “¿y no prefieres mejor este? ¿quieres casarte conmigo?”. No  me lo podía creer, entre lágrimas, risas y migajas de croissant le dije que sí. ¡Él siempre será mi SÍ!, y si todo sale bien el 10 de octubre del año que viene nos daremos el sí más especial de nuestras vidas. Con amor, Soco.”

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