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Ha llegado el día en el que os habéis prometido. Decidís dar un paso más en vuestra relación y os comprometéis a pasar el resto de vuestra vida juntos. Probablemente vuestra vida no cambie demasiado una vez casados pero los meses desde que te prometes hasta que se celebra la boda… serán intensos.

Me he prometido, ¿ahora qué?

  1. Ayer te prometiste con tu pareja. Estás feliz e ilusionada pero… “¿a quién se lo digo primero? ¿A mis padres?, ¿a mis mejores amigas? ¿Lo anuncio en Facebook? ¿Habrá gente que se moleste por enterarse gracias a las redes sociales?”

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  1. Prepárate para contar cómo fue la pedida de mano una y otra vez, y además las expectativas están muy altas. Gracias Hollywood. Y por consiguiente todos querrán ver el anillo de compromiso, así durante meses. Nadie te dijo que prometerte significaba llevar la manicura perfecta…

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  1. Llega el momento de preparar la boda, “¿por dónde empiezo?” Lo único que tendrás claro es que no hay fechas disponibles hasta dentro de mucho, de manera que el día de tu boda dependerá del lugar elegido.
  1. “Vale, cuento con mucho tiempo para preparar la boda”. Hasta que te des cuenta de que ya no queda tanto tiempo pero si muchos detalles por cerrar.
  1. En medio de tanto caos notarás como tu vida social crece considerablemente. “Ya os he invitado a mi boda, no hace falta que me demostréis vuestra amistad cuando más ocupada estoy”.

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  1. Además tendrás muchos wedding planners. Desde los padres, que a veces olvidan que es tu gran día y no el suyo; hasta tus amigas, que se muestran incluso más emocionadas que tú. Solución: puedes entretenerles con la organización de las mesas o algún DIY. Verás como te dejan en paz. A tus amigas insísteles con las ganas que tienes de una despedida de soltera sorprendente, no tendrán tiempo para nada más.

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  1. Y entre tanto estrés… ¡sorpresa, una de tus amigas también se casa! “¿En serio? ¡Qué alegría!”. Perfecto, más presión.

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  1. Por no hablar de la elección del vestido. “Siempre me gustaron muchos y ahora no encuentro el que es para mi”. Esto acompañado siempre de la duda de “¿y si engordo o adelgazo?”. Todo el mundo querrá aconsejarte lo que aumentará tus dudas. A esto súmale el resto de detalles: zapatos, algo azul, la liga, algo viejo…

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Además tendremos el impulso de cambiar de aspecto. “¿Qué me hago en el pelo? ¿me tiño? ¿un corte radical?”. ¡Cuidado! Recuerda que las fotos estarán para siempre en el salón de tu madre. Y en Facebook.

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  1. ¡El viaje de novios! Sí, puede traer discusiones. A veces coincidir en el destino es difícil. “¿Playa y relax? ¿Conocer otros países y culturas?”
  1. Y te darás cuenta de que el tiempo que dedicas a la preparación de tu boda no se corresponde con la velocidad a la que pasará el gran día. ¡Olvídate del reloj y disfruta de tu día!

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